La rigidez exterior cede ante la libertad espacial del interior.
PROYECTO:
UBICACIÓN:
ESCALA:
LA DESEADA, EZEIZA.
300 M2
CASA M16
A la casa se llega en auto, el sol cruza el terreno en su eje longitudinal en dirección este-oeste, un árbol cumple las veces de "estaca", señalando el cruce de retiros fondo y lateral. La puerta no está al frente, sólo una huella queda, no hay contacto directo con la calle, si con su jardín, también con el árbol.
Su implantación la define la optimización del ancho del lote, desplazándola hacia el retiro suroeste… hacia el atardecer, mientras en esta emerge su coraza, la métrica esencial para sus funciones vitales, define el ancho… su longitud…., ya quedaba signada desde el pasado, estaba allí presente aferrada al suelo.
En su armadura solo una oquedad irregular la recorre entre sus extremos, desde una de ellas asoma una visera que protege la llegada, al otro lado el árbol rebasa los bordes de su volumetría rígida, los une una grieta por donde los ocres del ocaso filtran, tiñendo desde el techo todo su interior.
La rigidez exterior contrasta con la flexibilidad interna, esta última es condición del programa, portones corredizos unifican estancias de piso a techo sin que al correrlos queden testigos de la instancia previa. No hay dinteles, los planos horizontales se interceptan con las placas verticales definiendo las aberturas.























